Seguridad durante el verano para estudiantes de último año: Riesgos relacionados con el calor, la deshidratación y la medicación.
Con la llegada del verano, los días cálidos y soleados nos invitan a disfrutar del aire libre, pero también conllevan graves riesgos para los adultos mayores. Las personas mayores de 65 años son significativamente más vulnerables a la deshidratación, las quemaduras solares y las enfermedades graves relacionadas con el calor. ¿Sabía que durante las olas de calor más intensas se producen hasta 901 millones de muertes adicionales relacionadas con el calor entre las personas mayores?
Afortunadamente, la mayoría de las complicaciones relacionadas con el calor son totalmente prevenibles. Al comprender por qué El cuerpo, al envejecer, tolera las altas temperaturas de manera diferente; podemos trabajar juntos para mantenernos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos seguros, cómodos y saludables durante toda la temporada.
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¿Por qué el cuerpo de las personas mayores es más vulnerable al calor?
El envejecimiento conlleva cambios fisiológicos naturales que alteran la forma en que nuestro cuerpo procesa el calor, regula los niveles de líquidos y absorbe la luz solar:
– Un termostato interno más lento: La termorregulación depende del sistema nervioso central. Con la edad, las respuestas autonómicas se ralentizan, lo que significa que los adultos mayores producen menos sudor y sus vasos sanguíneos cutáneos tardan más en dilatarse. Esto dificulta que el cuerpo libere el calor corporal acumulado.
– Señales de sed atenuadas: La respuesta del cerebro a la sed disminuye gradualmente con el tiempo. Una persona mayor puede sentirse bien incluso cuando comienza a sufrir deshidratación leve o moderada. Si a esto le sumamos que los riñones envejecidos no pueden concentrar la orina con la misma eficacia, la pérdida de líquidos puede ocurrir rápidamente.
– Piel más fina y delicada: El adelgazamiento de la epidermis (atrofia dérmica) y la reducción de la grasa subcutánea implican una menor protección natural contra la radiación UV. Con menos melanocitos activos, la piel madura se quema y sufre daños estructurales profundos mucho más rápido que la piel joven.
– Efectos secundarios de la medicación: Muchos medicamentos de uso diario interfieren con los mecanismos de enfriamiento del cuerpo o desencadenan fotosensibilidad inducida por fármacos: una reacción que convierte la exposición solar ordinaria en quemaduras graves o erupciones cutáneas.
Cinco pasos para proteger a las personas mayores
1. Practica una hidratación proactiva
No espere a que la sed aparezca antes de ofrecer agua. Cuando las personas mayores sienten sed, la deshidratación ya está en marcha. Los primeros síntomas de deshidratación incluyen fatiga leve, confusión y mareos. La ingesta regular de líquidos también favorece la salud renal, previene las infecciones del tracto urinario y reduce el estreñimiento.
– Consejo de hidratación: Ten a mano una botella de agua o un vaso pequeño para poder beber a sorbos constantes durante todo el día. Nota para profesionales clínicos y cuidadores: Si un paciente tiene restricciones de líquidos debido a insuficiencia cardíaca o enfermedad renal, colabore con él para establecer un objetivo de ingesta diaria personalizado.
2. Auditoría de medicamentos diarios
Muchos medicamentos de uso común alteran el equilibrio de líquidos, la frecuencia cardíaca o la sensibilidad al sol. Preste atención a los siguientes tipos de medicamentos:
– Diuréticos: Los diuréticos aceleran la pérdida de líquidos y aumentan el riesgo de deshidratación.
– Fármacos cardiovasculares (inhibidores de la ECA, betabloqueantes, bloqueadores de los canales de calcio/BCC): Los fármacos cardiovasculares pueden limitar el flujo sanguíneo a la piel y atenuar la frecuencia cardíaca elevada necesaria para disipar el calor corporal central.
– Fármacos fotosensibilizantes (por ejemplo, doxiciclina, ciprofloxacino, AINE como el ibuprofeno, estatinas, antidepresivos): Los fármacos fotosensibilizantes aumentan la absorción de rayos UV, lo que puede provocar reacciones graves con una exposición prolongada al sol.
Los adultos mayores deben revisar su lista completa de medicamentos con un médico o farmacéutico para comentar las advertencias sobre la sensibilidad al calor o a la luz.
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3. Proteger los ojos y la piel sensibles.
La ropa es la primera y más sencilla línea de defensa contra la radiación ultravioleta (UV) del sol. Las prendas transpirables de manga larga, los pantalones o las faldas de colores vivos, así como la ropa especializada con factor de protección ultravioleta (FPU), son eficaces para proteger la piel del daño solar. Aplique un protector solar de amplio espectro con un FPU de al menos 30 en toda la piel que no esté cubierta por la ropa protectora. Esto incluye zonas que a menudo se pasan por alto, como las orejas, la nuca y el dorso de las manos.
¡La protección ocular también es fundamental! La exposición acumulada a los rayos UV acelera la aparición de cataratas y la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Las personas mayores pueden proteger mejor sus ojos con gafas de sol de cobertura total (grandes o envolventes) que bloqueen entre 991 y 1001 TP3T de los rayos UVA y UVB.
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4. Planifica tus actividades teniendo en cuenta las horas de máxima radiación UV.
La energía del sol alcanza su punto máximo entre las 10:00 a. m. y las 4:00 p. m. Durante este período de máxima energía, el sol se encuentra en su ángulo más alto en el cielo y sus rayos recorren la menor distancia a través de la atmósfera para llegar a nuestra piel. Aunque el índice UV suele alcanzar su nivel máximo diario alrededor de las 10:00 a. m. 13:00 hora local de verano (mediodía solar), somos más propensos a las quemaduras solares durante varias horas antes y después de este momento. Planifique actividades al aire libre como paseos o jardinería para las horas más frescas de la mañana temprano o al atardecer.
– ¡Prueba la Regla de las Sombras! ¿Has oído hablar de la ley de la sombra? Si tu sombra es más corta que tú, el sol está en su punto más fuerte. Refúgiese en el interior o busque un lugar con mucha sombra.
5. Conozca los primeros síntomas del agotamiento por calor y del golpe de calor.
El agotamiento por calor puede progresar rápidamente hasta convertirse en un golpe de calor, que es una emergencia médica potencialmente mortal.
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| Condición | Señales de advertencia comunes | Se requiere acción inmediata |
| Agotamiento por calor | Sudoración profusa, mareos, náuseas, dolor de cabeza, debilidad, calambres musculares, piel fría o pegajosa. | Diríjase a una habitación con aire acondicionado, beba agua fresca, aplíquese toallas húmedas y descanse. |
| Insolación | Temperatura corporal superior a 39,4 °C (103 °F), piel caliente, roja y seca (o sudoración excesiva), pulso acelerado, confusión, dificultad para hablar o desmayos. | Llame al 911 inmediatamente. Busque la sombra, coloque compresas de hielo en el cuello, las axilas y la ingle, y enfríe el cuerpo con agua hasta que llegue la ayuda. |
Para obtener más información sobre su riesgo específico relacionado con el calor, consulte con su médico de cabecera o su equipo clínico.
Fuentes y referencias médicas
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Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC): El calor y los adultos mayores (de 65 años o más)
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Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIH): Seguridad en climas cálidos para adultos mayores
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Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA): El sol y sus medicamentos: Guía de medicamentos fotosensibles
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Biblioteca Nacional de Medicina (StatPearls): Respuesta fisiológica al calor y termorregulación en poblaciones que envejecen

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